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En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás se vio nada igual en Israel". Pero los fariseos decían: "El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios". Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."

Palabra de Dios


 

P. Gustavo Gatto  Asesor de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Villa María



Hola queridos amigos y amigas de la Radio, de la Oleada Joven. Hoy nos encontramos con una frase de Jesús que surge de su compasión, surge de su sentimiento más profundo “La cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos”. Esta frase de Jesús a sus Discípulos resuena en nosotros como una invitación vocacional.

 

Les cuento que aquí en nuestra Diócesis de Villa María en la Provincia de Córdoba estamos celebrando un año vocacional diocesano, y en el que particularmente nos damos cuenta que la juventud es el tiempo para preguntarle a Jesús dónde le quiere, dónde nos quiere, cuál es mi lugar en el mundo. Permanentemente uno tiene que ir como desarrollando su vocación, su llamado, pero si hay un tiempo propicio para hacerle esta pregunta a Jesús, para encontrarnos con Él en el discernimiento cara a cara, es el tiempo de la juventud.

 

Sin duda que el llamado a la vocación es en primer lugar a la vida, Dios nos ha llamado a la vida, por eso Él se propone, se nos ofrece como vida plena. El llamado también es a la fe y al seguimiento de Jesús, al seguimiento de Él; llamado a la fe y llamado a la vida, y llamado a la fe. Y dentro de este seguimiento de Jesús la Iglesia nos propone estados de vida para vivir esta vocación, el sacerdocio, la vida consagrada, el matrimonio y la familia; también una vocación laical de entrega en el mundo, en la Iglesia, en distintos servicios, la vocación misionera. Todos tenemos que animarnos a preguntarle a Jesús donde nos quiere, no hay que tenerle miedo al llamado porque todo nos hace feliz, Dios siempre va a querer para nosotros lo mejor y uno se va dando cuenta en la medida que uno es generoso, responde con su vida, con generosidad, con humildad el Señor nos va llenando de plenitud.

 

Así que la invitación es a tu corazón, para que te preguntes en dónde te quiere Dios aquí en este mundo, en qué lugar, dónde quiere Dios que vos des lo mejor de vos mismo. “La cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos”.

 

Ojala entonces que nosotros podamos responder con generosidad. Que tengas una buena semana.



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