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Evangelio según San Lucas 18,35-43

P Gustavo Gatto | 16/11/2015 | 3.157 vistas

Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía. Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret.


El ciego se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!". Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!".


Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó:"¿Qué quieres que haga por ti?". "Señor, que yo vea otra vez". Y Jesús le dijo: "Recupera la vista, tu fe te ha salvado". En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.

Palabra de Dios P. Gustavo Gatto Asesor de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Villa María
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