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Mi travesía hacia la maestría del YOYO

Evangelio según San Juan 5,31-47.

P Sebastián García | P Luis Zazano | 10/03/2016 | 2.731 vistas

Jesús dijo a los judíos: Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría.Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero.

 

Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes.

 

Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado.

 

Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él envió. Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. Mi gloria no viene de los hombres.

 

Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir. ¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de Dios?

 

No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza. Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí. Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?".

 

 

Palabra de Dios

 

 

 


P. Sebastían García sacerdote de la congregación Sagrado Corazón de Jesús de Betarrán. Animador y responsable de la Pastoral Juvenil  

 

 

 

 

El evangelio de hoy nos regala este largo diálogo que se viene suscitando entre Jesús y los judíos de su época. Jesús en este texto va a dar innumerables testimonios que hablan a favor de Él como verdadero Mesías y como verdadero Hijo de Dios. Y hay una parte que me resulta de particular singularidad que dice “(las escrituras) dan testimonio de mí y sin embargo ustedes no quieren venir a mí para tener vida”.

 

Me parece que es muy interesante este reproche que le hace Jesús a los judíos de su época: el no querer ir a Él para tener vida. Y trasladándolo a nuestros días y aplicándolo a nuestra vida cotidiana nosotros podemos pensar: “nosotros sí queremos ir a Jesús y nosotros también queremos tener vida”.

 

Claro, uno puede pensar también qué significa esto que está diciendo Jesús y que significa en definitiva tener la misma vida que Jesús o tener vida según el espíritu que anima la misión de Jesús en el mundo. Yo creo que la primera característica de la vida en Jesús pasa porque está centrada en Dios. Una de las características fundamentales que tiene Jesús es que la permanente referencia que Él hace, la hace hacia el Padre. Él se siente enviado. Es decir, el centro del universo no está puesto en Él sino está puesto en el Padre que lo envió. Él realiza obras y signos que en definitiva van a revelar el rostro del Padre. Es decir, Jesús entiende que hay alguien que es más importante que Él. Y ese es el Padre.

 

Entonces nosotros podemos pensar en nuestra vida que tener vida en Jesús significa salir nosotros el centro. Muchas veces andamos por la vida pensando que lo nuestro es lo mejor, que es lo más importante, o es lo único que merece la atención y de a poco nos vamos poniendo en el centro. Y muchas veces no nos damos cuenta y cuando nos despertamos y tomamos conciencia nos damos cuenta que hicimos de nuestro mundo el centro del universo. Y desaparecen entonces Jesús, los hermanos, los que pasan verdadera necesidad. Y voy cayendo lentamente el olvido y pasos a ser lo que el papa Francisco llama: “un autorreferencial” Entonces es una linda expresión ésta: tener vida en Jesús significa salir yo del el centro y que el centro lo ocupe otro.

 

Lo segundo que me parece también fundamental es que la vida en Jesús por tanto es un vida que nos reintegra de alguna manera, nos devuelve la dignidad que tenemos de ser verdaderamente Hijos de Dios. Nuestro mérito más grande en la vida, nuestra dignidad más bonita que podemos tener, lo más grande que nos puede pasar a nosotros es justamente esto. No es tanto que hable bien de nosotros, en salir en los diarios, en la televisión, ser noticia; sino que ir lo más importante tiene que ver con ese sentimiento interno que me hace a mí y que me confirma a mí como verdadero Hijo de Dios. Y es lo que en definitiva anida en cada uno de nosotros desde el momento que somos bautizados. Nunca perder de vista eso. ¿Qué es lo más grande que me puede haber pasado en la vida? Ser hijo de Dios, tener la vida de Jesús, vivir también animado por el Espíritu Santo.

 

Y –evidentemente- todo esto: el hecho de centrarme, el hecho de vivir con una dignidad que me es dada por otro y que yo no tengo ningún mérito sino que es todo gratuito, el amor con que Dios me ama es gratis, me lleva necesariamente a quitar la mirada de mí mismo y empezar a mirar a los demás. Y cuando miro los demás me doy cuenta que hay un mundo que sufre, hay un mundo muchas veces sin Dios, hay un mundo sin sentido, hay un montón de necesidades de muchísimos hermanos que necesitan ser satisfechas, que necesitan respuestas, que necesitan atención. Entonces la tercera característica de la vida de Jesús es el servicio. Es decir, una vida que se entrega permanentemente por amor y por amor a todos los hombres, pero especialmente aquellos que sienten la vida y la fe más amenazada.

 

No seamos como los judíos el evangelio sino que seamos varones y mujeres de fe que se animan a creer en Jesús por seguir entregando su misma vida: una vida que se descentra, una vida cuya dignidad más linda es la de ser hijos e hija que Dios, una vida que por tanto entiende que su razón de ser más profunda y más íntima es la de ponerla al servicio de aquellos que más necesitan de la ternura y de la misericordia de Dios.

 

Hermano y hermana será hasta el próximo evangelio si Dios quiere. Los abrazo muy fuerte en el Corazón de Jesús.

 

 

Fuente: Radio María Argentina

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