Nuestra Señora de Guadalupe

“No tengas miedo. ¿Acaso no estoy yo aquí que tengo el honor y la dicha de ser tu Madre? ¿Acaso no soy yo tu protección y tu resguardo? ¿Acaso no soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás acaso en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿De qué otra cosa tienes necesidad?”

 

Cada 12 de diciembre la iglesia celebra a Nuestra Señora de Guadalupe, recordando la cuarta aparición de María al indio Juan Diego en el Tepeyac, cerro de la ciudad de México. Durante éstos encuentros de la madre de Dios con “el más pequeño” de sus hijos, María le encomendó que construyera un templo. Como signo de su deseo y de su presencia, María pidió a Juan Diego que buscara unas flores por los alrededores. Aunque no eran flores de la zona ni propias de ese tiempo del año, Juan Diego las recogió en su tilma, vestido rústico común entre los pobres de su época, y se las llevó al obispo de la zona. Al descubrir las flores apareció la imagen de la Virgen estampada sobre la tilma.

 

 

 

La tilma de Juan Diego con la imagen de la Virgen es la misma que hoy está expuesta en la Basílica de Guadalupe, en México. Su conservación y reiterados estudios científicos a la que fue sometida revelan la participación divina en este curioso fenómeno. De ella y de su intercesión se despiden infinidad de milagros.

 

Nuestra Señora de Guadalupe es patrona de América Latina.

 

 

Virgen de Guadalupe

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