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Mi travesía hacia la maestría del YOYO

Evangelio según San Mateo 18,21-35

P Raúl Gomez | 21/03/2017 | 2.716 vistas

Se adelantó Pedro y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?". Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.


Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo". El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.


Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y,  tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: 'Págame lo que me debes'. El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: 'Dame un plazo y te pagaré la deuda'. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.


Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: '¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?'. E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos".

 

Palabra de Dios

 

 

 

 


 P. Raúl Gomez sacerdote de la Diócesis de Mendoza

 

 

 

 

 

Nos encontramos en este día nuevamente en torno a la Palabra del Señor. Y el Evangelio de Mateo nos va invitando a seguir viviendo este tiempo especial que es el tiempo de la cuaresma, el tiempo del perdón, el tiempo de la conversión.

 

 

La pregunta que Pedro le hace a Jesús acercándose es: "Maestro, si mi hermano me ha ofendido, ¿cuántas veces debo perdonarlo?". Y Jesús le responde con la sabiduría del maestro: "No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete". Es decir, siempre. Y esta es una invitación clave para nosotros en este tiempo. Una invitación que tiene que llevarnos a mirarnos a nosotros mismos con la mirada con la que el Señor nos mira, una mirada de misericordia, una mirada de perdón. Y también poder mirar y reconocer a nuestros hermanos. Y especialmente a aquellos de los que quizás estamos distanciados.

 

 

Por eso esta Palabra nos inspira a poder perdonar como perdona nuestro Padre Dios, aquel que es lento para enojarse y de gran misericordia. Porque muchas veces el Señor nos dá oportunidades, nos perdona y nosotros a veces no seguimos el mandato, el pedido del Señor. Exigimos a nuestros hermanos lo que el Señor ya nos ha perdonado.


Por eso querido hermano, querida hermana, que esta Palabra sea una inspiración para poder seguir viviendo este tiempo especial de reconciliación, de perdón, y poder así poder reconocer claramente la presencia amorosa de un Dios que constantemente sale a nuestro encuentro.


El Papa Francisco decía en una de sus reflexiones: "Dios no se cansa de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón". Que también estas palabras del Santo Padre sean para nosotros una motivación para poder ser servidores del perdón. Que tengas un bendecido día y que el Señor sea tu luz y tu guía.

 

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