Evangelio según San Lucas 11,1-4

P David Pintos | 11/10/2017 | 566 vistas

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos". 

 

El les dijo entonces: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino; danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación". 

 

Palabra de Dios

 


 

 

P. David Pintos sacerdote de la diócesis de San Ramón de la Nueva Orán

 

 

Hoy en el Evangelio escuchamos que los Discípulos le piden a Jesús que les enseñe a orar. Será porque muchas veces lo vieron orando a solas con su Padre. Seguro lo veían haciendo cosas, milagros, curaciones… pero sobre todo lo veían que oraba. Más allá de las actividades está principalmente la oración. La oración en Jesús manifestaba la unidad íntima de amor que tenía con su Padre. La oración hace eso, nos une íntimamente en amor con nuestro Padre Dios. Por eso Jesús cuando enseña a orar nos dice que lo primero que tenemos que decir es Padre, porque es en Él en quien tenemos que dirigirnos, es en Él en quien tenemos que confiar. Con el hecho que digamos Padre con mucha confianza ya estamos orando.

 

 

Y Jesús nos enseña a orar la oración más perfecta y más completa de todas: El Padre nuestro! Esta oración lo encierra todo… por eso sí lo rezamos a conciencia y con corazón ya pedimos o expresamos todo lo que necesitamos.

 

 

Sería bueno que hoy nos tomemos un tiempo para rezar con tranquilidad esta oración que nos enseñó Jesús y meditemos cada palabra. Para poder comprender toda la riqueza que comprende esta oración, la oración más hermosa.

 

 

Que hoy crezcamos en la oración. Recordemos la enseñanza de una maestra de la oración Santa Teresita para ayudarnos a ser más consciente de esto tan lindo:

 

 

"Para mí, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito agradecimiento y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra es algo grande, algo sobrenatural que me dilata el alma y me une a Jesús."

 

 

Que Dios nos de la gracia de orar bien para confiar y estar unidos más él.

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