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Evangelio según San Marcos 1,21b-28

P Raúl Gomez | 09/01/2018 | 24.652 vistas

Jesús entró a Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.


Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios".Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre".


El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre. Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!".


Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.

 

Palabra de Dios

 

 

 

 

 


 

 

P. Raúl Gómez sacerdote de la Arquidiócesis de Mendoza

 

 

 

 

Nos encontramos en torno a la palabra del Señor, nuevamente nos convoca y sale a nuestro encuentro para iluminar nuestra vida. En este Evangelio la palabra del Señor nos presenta a Jesús y discípulos dirigiéndose a Cafarnaum y en un día de enseñanza de JESÚS en la sinagoga, en donde quedan todos asombrados por el poder de su palabra y por sobre todo su autoridad, esa autoridad que le da el ser el Hijo de Dios, el mesías, el Emanuel, el enviado.


En ese pasaje aparece un hombre con un espíritu impuro, y JESÚS lo increpa a ese espíritu que le dice que quieres de nosotros, JESÚS lo increpa y este hombre dando un fuerte alarido queda liberado de este espíritu impuro.


Comienza la misión de JESÚS y ahora empezamos a descubrir los pasos del maestro, de aquel que va por los pueblos enseñando la palabra del Señor, anunciando el reino, curando a todos los enfermos, muchos quedan admirados al ver su poder, sus palabras y acciones.


Pidamos al Señor cumplir fielmente la misión que el nos ha confiado y que debemos anunciar hasta los últimos días de nuestras vidas, allí donde ÉL nos envía.


Que sea luz y guía en tu camino y que sea motivo de esperanza el anuncio del reino.

 

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