Evangelio del Día


Evangelio según San Juan 13,16-20

reflexión

Ideas que Inspiran

¡Aumenta mi Fe!

¡Ponete en acción y generarás un cambio!

¿Cómo hacer realidad los sueños?

Con Vos hasta el fin del mundo.

Confío en Vos hasta el fin del mundo.

Confío porque la fe que me regalaste me hace saber que siempre cumplís con tus promesas.

Confío en Vos, mi Jesús, porque no me dejás sola, nunca. Ni siquiera en esos momentos en los que pensé que se caía el mundo a mis pies, que se derrumbaba toda la estructura de mi vida; ni siquiera ahí me abandonaste. Miro hacia atrás y te recuerdo abrazándome con ternura, secando mis lágrimas, posando tus manos sobre mis heridas.

Confío en Vos porque saltaste conmigo de alegría en los momentos más felices de mi vida, porque todo te lo debo a Vos, porque no me dejaste caer y cuando caí, me levantaste, cada vez, con paciencia, como un Padre que mira a  su hijo dar sus primeros pasitos.

Confío en Vos porque te hiciste cargo de mi luz, esa luz que Vos pusiste en mi corazón. Porque te haces cargo de que ilumine con tu Amor las oscuridades de mi vida y los lugares en los que me ponés.

Confío en Vos porque te hacés cargo cáda día de mi Cruz y no me dejás cargala a solas. Así es como cuando más pesada es, mas cercano te siento, Jesús, siendo mi sostén y mi alivio.

Confío en Vos, mi amigo, porque me mirás con amor, siempre. No sacás tu mirada de mí, nunca. Y me hacés sentir este amor tan inmenso que me tenés, que me trasciende, que no lo entiendo, pero que lo siento tan fuerte y tan real como el aire que respiro.

Confío en Vos porque me hacés mirar al mundo con ojos llenos de amor y de ternura, porque me das la gracia de conmoverme ante el corazón del otro. Porque me invitás a que lo demás te conozcan, aunque sea un poquito, a través de mi mirada. Esta mirada que cuando no te mira está perdida, cansada, oscura y encandilada con cosas de este mundo. Esta mirada que cuando te mira se pierda, pero esta vez en Vos, en Tu Amor, en Tu Belleza inabarcable, en Tu Providencia eterna, en el mar de tu Misericordia.

Porque antes mi corazón estaba perdido y Vos me encontraste. Estaba muerto y Vos lo resucitaste. Estaba lleno de sinsentidos hasta que tuve que experimentar el vacío de la desolación para después ser llenada de la plenitud de Tu Amor.

Ese amor que me invita a salir de mí, a ponerte en el centro de mi vida, a que seas el Tesoro más preciado de mi corazón al saberme el tesoro más preciado del tuyo. Porque me decís que todo lo que soy es sagrado, que todo lo que creaste es amado por Vos, que todo lo que existe y existirá forma parte de Vos y vos de todo. Porque me hacés saber que estás en mí, y en todos, desde que encendiste la chispa divina de nuestra existencia en nuestra concepción.

Confío en Vos porque solamente vos conocés profundamente mi corazón, que es creación tuya. Porque tu palabra permitió mi vida y me sigue dando vida cada día.

Por eso te pido Jesús, mi amado, que me permitas y me des fortaleza para tener un corazón asilo, como el tuyo. Que resguarde a los demás de la maldad, que cuide y que proteja con amor. Un asilo para que los demás hagan casa ante las inclemencias del tiempo, ante de las tempestades de la vida, ante la Noche oscura del alma.  Un asilo siempre abierto y siempre presente, que alimente con Tu Palabra y sacie la sed verdadera con Tu Amor. 

Que pueda entender, Señor, que mi corazón es tuyo, y que todo lo que hay en él te pertenece. Que pueda amar la gran verdad de que las personas que vengan al asilo de mi corazón te anhelan y te necesitan a Vos. Que a veces esas personas se refugiarán solo una noche y otras se quedarán para siempre. Dame la gracia de que las puertas de mi corazón estén siempre abiertas para el que te necesite y enseñáme del amor que le tenés a nuestra libertad para que siempre elija la libertad del otro.

 

 

 

Que no me entristezca, Señor, ante la partida de las personas, al contrario, que sea siempre feliz por haber amado desde Tu amor. Por haber abrazado desde tu Abrazo. Por haber confiado desde la Fé que me regalaste. Porque tu Amor creció en mi corazón.

 

 

 

 

 

Te ofrezco mi corazón, Señor, para que ames. Con todas sus miserias, con todas sus heridas. Te doy mi corazón para que vos lo ofrezcas, con la certeza y la confianza de que Vos estás conmigo y yo con Vos…hasta el fin del mundo.

 

 

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