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Evangelio según San Juan 5,1-16.

P Raúl Gomez | 13/03/2018 | 20.937 vistas

Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua. (Porque el Angel del Señor descendía cada tanto a la piscina y movía el agua. El primero que entraba en la piscina, después que el agua se agitaba, quedaba curado, cualquiera fuera su mal.) Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.

 

Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?". El respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes".Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina".

 

En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: "Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla". El les respondió: "El que me curó me dijo: 'Toma tu camilla y camina'".

 

Ellos le preguntaron: "¿Quién es ese hombre que te dijo: 'Toma tu camilla y camina?'". Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: "Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía".

 

El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.

 

Palabra de Dios

 

 

 

 

 


 P. Raúl Gómez sacerdote de la Diócesis de Mendoza

 

 

 

 

 

Nos encontramos en torno a la Palabra del Señor, en el Evangelio de Juan, capitulo 5, 1- 16. Nuevamente vemos a Jesús que de compadece de aquellos hombres que estaban enfermos en la puerta del templo. Especialmente posó su mirada en aquel hombre paralítico que llevaba 38 años allí, en la.orilla, deseando sumergirse en las aguas de la fuente. Entonces Jesús, que entra en diálogo con este hombre, le hace una pregunta fundamental y concreta: ¿quieres curarte? Y así comienza este diálogo, un diálogo que Jesús entabla también con cada unonde nosotros. Jesús también quiere curar todas nuestras parálisis, aquellas que venimos trayendo desde hace mucho tiempo, aquellas que no podemos sacar de nuestra vida. Sólo Él tiene el poder para curarnos, para sanarnos, para liberarnos. También en esta escena bíblica aparece la rigidez del corazón de estos hombres del templo, los escribas, que nontoleran que Jesús cure en sábado. Siendo que Jesús es el Señor de cada día, y también del sábado. Una recomendación que Jesús le hace a este hombre paralítico, luego de que lo ha curado, la invitación completa es "no peques más". Pero también aparece esta actitud de estos hombres de la Ley que se han enojado con Jesús. Muchas veces vamos a ser incomprendidos, vamos a ser rechazados como le pasó a Jesús, el Maestro.


Pidámosle al Señor en este día que no bajemos nunca los brazos, que nunca dejemos de anunciar; que aunque hayan obstáculos, persecusiones, aunque muchas veces seamos rechazados, podamos seguir siendo instrumentos del amor del Señor. Que el Señor en este día te bendiga, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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