Evangelio del Día


Evangelio según San Mateo 18,12-14

reflexión

"¡Es bello rezar como rezaba Jesús!"

14/03/2018 – El Papa Francisco, la Audiencia General de hoy, continuó con la catequesis sobre la Santa Misa meditó, a partir del relato de la aparición de Jesús a los discípulos de Emaús, sobre la oración del Padre nuestro, y la fracción del pan.

 

 

El Santo Padre explicó, en primer lugar, que cuando rezamos el Padrenuestro, rezamos como lo hacía Jesús: “es la oración que hizo Jesús, Él nos la enseñó cuando los discípulos le dijeron ‘enséñanos a rezar’. ¡Es bello rezar como rezaba Jesús!”, exclamó también, y añadió que la oración del Padre nuestro, que se nos entregó en el día de nuestro Bautismo, “hace resonar en nosotros los mismos sentimientos de Cristo Jesús”.

 

“El rito de la Comunión en la Misa comienza con el rezo del «Padre nuestro». Es la oración por excelencia de los hijos de Dios. Con ella nos dirigimos a Dios llamándole “Padre”; esta es la mejor manera de prepararnos para recibir a Jesús en la Comunión. En ella pedimos el «pan nuestro de cada día», con una referencia particular al Pan eucarístico que necesitamos para vivir como hijos de Dios”.

 

Destacando el profundo significado del Padre nuestro, el Papa se detuvo a razonar sobre  las veces en que algunas personas recitan el Padre nuestro, “sin saber” lo que se dice. Recordó que cuando rezamos el Padre nuestro nos conectamos con el Padre que nos ama, y precisó que es el Espíritu quien nos da esta “conexión”, “este sentimiento de Hijos de Dios”.

 

“El Padrenuestro hace resonar en nosotros los mismos sentimientos de Jesús”. No es fácil perdonar a las personas que nos ofendieron, debemos pedir la gracia.

 

“Imploramos también a Dios que perdone nuestras ofensas, y nos comprometemos al mismo tiempo a perdonar a los que nos han ofendido”. En este mismo punto de la catequesis que impartió en italiano, el Papa se detuvo para observar que no es fácil perdonar a las personas que nos ofendieron, y también para indicar que ello es una gracia que debemos pedir. “Señor enséñame a perdonar como tú me has perdonado”, rezó.

 

“Así, abriéndonos al perdón de Dios nos disponemos a vivir el amor fraterno. Y por último le pedimos que nos libre del mal, que nos separa de Él y nos aleja de nuestros hermanos”, continuó.

 

Sucesivamente Francisco se refirió al rito de la paz, que es precedido por la oración del sacerdote que a nombre de todos suplica: “Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días”, y profundizó que el intercambio del gesto de paz en el rito romano es porque “no es posible comunicar el único pan que nos hace un solo Cuerpo en Cristo, sin reconocernos pacificados en el amor fraterno”, puesto que  “la paz de Cristo no puede radicarse en un corazón incapaz de vivir la fraternidad y de recomponerla tras haberla herido”.

 

“Con el rito de la paz – dijo – se expresa la unión y el amor mutuo antes de acercarnos al Sacramento. Después tiene lugar la fracción del Pan. Es el gesto que Jesús realizó en la Última Cena y que permitió a los discípulos reconocerlo después de la Resurrección, como en Emaús. La fracción del Pan está acompañada por la invocación del “Cordero de Dios”, que es la imagen bíblica usada por Juan el Bautista para identificar a Jesús como Aquél que quita el pecado del mundo. En el Pan eucarístico, que se parte para la vida del mundo, reconocemos al verdadero Cordero de Dios, que es Cristo, y le suplicamos: “Ten piedad de nosotros…y danos la paz”. 

 

Francisco concluyó la catequesis en italiano señalando que las invocaciones «Ten piedad de nosotros», «dónanos la paz», nos ayudan a disponer nuestro ánimo para participar en el banquete eucarístico,  e invitó a no olvidar “la gran oración” que nos enseñó Jesús, es decir, la oración con la que Él rezaba al padre. “Esta oración nos prepara a la comunión”, dijo, e invitó a todos los presentes a concluir rezando cada uno en su idioma el Padre nuestro. 

 

En los saludos a los peregrinos de lengua española, el pontífice invitó a que pidamos a la Virgen María, en nuestro camino cuaresmal que “no deje de mirarnos con amor para que, con la ayuda del Espíritu Santo, haga fecundos nuestros propósitos de una mayor entrega y generosidad en nuestra vida cristiana”, e impartió su bendición apostólica.

 

 

Fuente: Vatican News

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