Evangelio del Día


Evangelio según San Juan 20,1-2.11-18

reflexión

De los silos de mi vida

El mal golpeaba mi puerta
queriendo apagar los resplandores,
yo le respondía a mi alma trémula
se puede amar en todas las situaciones.

De los silos de mi vida
hay semillas que no se van
cuanto más quiero entregarlas
más se llena mi morral.

La historia no se repite
porque sabe adonde va
todo el universo existe
por amor y para amar.

Si la finalidad no llega
a teñir la realidad
es nuestra capacidad herida
que no ve su libertad.

De los silos de mi vida
saqué amores a montones
los entregué con mis sonrisas
y con mis manos cubiertas de flores.

Mientras más buscaba vaciarlos
y cubrir a todos de dicha
mil canciones surgían a mi paso
y más encantos se esparcían.

Se tejían las manos solidarias
como rayos surgidos del sol
todo era paz y armonía
en el reino del sembrador.

Que sutil la diferencia
de entregarse a los demás
y vivir la vida plena
de servir con caridad.

Si el amor es lo único que existe
y el mal es una incapacidad,
¿Por qué nos quedamos aturdidos
en lugar de sembrar?

 

Hernán Pérez Etchepare
Sacerdote de la Sociedad de San Pablo

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