Ponerme allí en Tus manos, Padre

 

Ponerme allí en tus manos
es soltarme ante todo de las mías;
es dejar de llamar mío, a lo que sólo por ellas, pasaría;
es saber decirte ‘vamos’ cuando anuncies la partida;
es no esconderte aquello que bien clarito me pedías.

Ponerme allí en tus manos
es quedar en otras manos extendidas;
es dejar que otro me lleve, donde solo, nunca yo me iría;
es confiar que el que acompaña quiere mostrarme una salida;
es creer que ‘El que todo lo puede’, en mí también, poder podría.

Ponerme allí en tus manos
es mirar lo que otros tienen, sin envidia;
es aceptar la Cruz que nos visita, y descubrirla siempre “bien-venida”;
es compartir con otros mis cansancios y fatigas;
es mirar mis necedades y aprender sabiduría.

Ponerme allí en tus manos
es saber que aún me doy, con mis manos vacías;
es creer que tú ya estás, donde yo no llegaría;
es no pedirte más, cuando migajas, bastarían;
es no buscar más signos, que los que en mí, tú ya ponías.

Ponerme allí en tus manos
es obra de ti, pues de ser por mí, no me atrevería.

 
Fuente: javieralbisusj.wordpress.com 
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