A vos, Ángel de mi guarda...

A vos, Ángel de mi guarda,

acudo hoy en busca de un especial favor.

Habiéndote puesto Dios por custodio

y protector mío, nadie como vos

conoce la miseria y las necesidades de mi alma

y los afectos de mi corazón.

 

Vos sabés el deseo que tengo de salvarme,

de amar a Dios y de ser santo;

pero, también sabés de mi inconstancia

y lo mucho que he ofendido a Dios

con mis faltas y pecados.

 

Vos, que sos para mí el guía más seguro,

un amigo fiel, un poderoso defensor,

alcanzame de Dios la gracia 

de amarlo y servirlo fielmente

siempre.

 

 

Amén

 
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